Santurantikuy
La feria navideña que mantiene viva la tradición artesanal del Cusco

Cada diciembre, la Plaza de Armas del Cusco se convierte en un escenario lleno de historia, fe y arte popular con la realización del Santurantikuy, una de las ferias artesanales más antiguas y representativas del Perú. Esta tradición, profundamente arraigada en la identidad cusqueña, reúne a cientos de artesanos y visitantes en torno a la celebración de la Navidad, combinando elementos religiosos, culturales y artísticos.
¿Qué es el Santurantikuy?
El Santurantikuy es una feria artesanal y cultural navideña que se realiza anualmente en la víspera de Navidad; este año se desarrollará durante los días 22, 23 y 24 de diciembre, en la Plaza de Armas del Cusco. En esta fecha, artesanos cusqueños de renombre, así como aquellos provenientes de diferentes distritos y provincias de la región exhiben y venden figuras religiosas, piezas de imaginería, artesanías tradicionales y productos asociados a la celebración del nacimiento del Niño Jesús. Esta celebración constituye una manifestación viva del sincretismo entre la tradición católica y la cultura andina, expresada a través del arte popular cusqueño.



Origen y significado del nombre
El término Santurantikuy proviene de la combinación de dos palabras:
- Santu, derivada del español “santo”, y
- Rantikuy, palabra quechua que significa “comprar” o “venta”.
En conjunto, el nombre puede entenderse como “venta o compra de santos”, haciendo referencia directa a la comercialización de imágenes religiosas propias de la Navidad.
Raíces históricas de la feria
El origen del Santurantikuy se remonta a la época colonial, cuando, en el contexto del proceso de evangelización, se promovió la elaboración y venta de imágenes religiosas para los nacimientos navideños. Con el paso del tiempo, esta práctica se ha consolidado como la feria más esperada del año, convirtiéndose en una tradición que ha sido transmitida de generación en generación. A lo largo de los años, el Santurantikuy ha evolucionado en organización y participación de la población, pero sin perder su esencia como espacio de encuentro cultural y expresión artística.
El Niño Manuelito, símbolo del Santurantikuy
Uno de los elementos más representativos de la feria es el Niño Manuelito, una figura del Niño Jesús reinterpretada desde la cosmovisión andina. Estas imágenes se caracterizan por su diversidad de estilos, materiales y vestimentas, reflejando la creatividad de los artesanos y la identidad cultural cusqueña. El Niño Manuelito ocupa un lugar central en los hogares cusqueños durante la Navidad cusqueña, por lo que es uno de los principales atractivos del Santurantikuy.

Artesanía y productos tradicionales
Durante estas fechas del año, la región Cusco recibe a gran cantidad de visitantes, por lo que es posible encontrar otro tipo de piezas hechas por artesanos como:
- Figuras religiosas y piezas de imaginería.
- Accesorios y personajes para nacimientos o pesebres.
- Artesanías en cerámica, madera, platería, hojalatería y otros materiales.
- Productos complementarios vinculados a la tradición navideña.
Cada pieza es elaborada de manera artesanal, lo que convierte al Santurantikuy en un espacio clave para la preservación del arte popular cusqueño y el fortalecimiento de la economía de los artesanos locales.
Importancia cultural y reconocimiento
El Santurantikuy no solo es una feria comercial, sino también una expresión cultural de gran valor histórico y social. Por esta razón, fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación por el Estado peruano, en reconocimiento a su antigüedad, continuidad y aporte a la identidad cultural del Cusco y del país.
Asimismo, en los últimos años la GERCETUR ha contribuido con la promoción de los artesanos locales lo que ha realzado la visibilidad de esta tradición a nivel nacional así como a su organización y puesta en valor, garantizando condiciones adecuadas para artesanos y visitantes.
Una tradición que sigue viva
Hoy en día, el Santurantikuy continúa siendo uno de los eventos más esperados de la Navidad cusqueña. Reúne a familias, turistas nacionales y extranjeros, y artesanos que, a través de su trabajo mantienen viva una tradición que conecta el arte del pasado con el presente.
Visitar el Santurantikuy es más que asistir a una feria: es ser parte de una expresión cultural viva, donde el arte, la fe y la identidad andina se encuentran en el corazón del Cusco.
