El festín de la fe
La deliciosa tradición de los 12 platos en Cusco por Semana Santa
Si creías que viajar a Cusco en Semana Santa solo se trataba de impresionantes procesiones y visitas a iglesias históricas, prepárate para llevarte una deliciosa sorpresa. En el corazón del imperio incaico, la fe y la gastronomía se unen para dar vida a una de las costumbres más hermosas y sabrosas de la región: la tradición de los 12 platos.
Aquí te contamos de qué trata este banquete que todo viajero obstinado (y de buen diente) debe experimentar.
El simbolismo en la mesa cusqueña
Durante el Viernes Santo (y en algunas familias desde el Jueves Santo), los hogares y restaurantes tradicionales se preparan para un banquete muy especial. La costumbre dicta que se deben servir exactamente doce potajes en honor a los doce apóstoles que acompañaron a Jesús en la Última Cena. Como manda la tradición de Cuaresma, está prohibido el consumo de carnes rojas, por lo que los pescados, mariscos y los ingredientes autóctonos de la sierra peruana se convierten en los reyes indiscutibles de la cocina.
La preparación suele ser un evento familiar donde todos colaboran, creando una mezcla perfecta entre sopas contundentes, platos de fondo creativos y postres que te mostrarán la verdadera esencia de la Semana Santa.
Sopas y chupes para calentar el alma
El banquete siempre empieza abrazando el estómago con caldos reconfortantes. El protagonista indiscutible es el “chupe de viernes”, una sopa espesa y deliciosa a base de camarones, leche, queso, habas y papas.
Tampoco puede faltar la “lawa de maíz”, una crema de choclo fresco aromatizada con huacatay que representa la esencia pura del campo cusqueño.
Hay quienes prefieren la exótica y refrescante sopa de lisas (olluco), infaltable para asentar el paladar antes de los siguientes tiempos.
Los platos de fondo: Pescados y tesoros andinos
Para los platos fuertes, la creatividad andina brilla al sustituir las carnes rojas. Uno de los favoritos es la trucha frita, fresca y crujiente, pescada en los ríos y lagunas de altura, servida acompañada de arroz, papa y ensalada.
También hacen su aparición guisos muy caseros y nutritivos como el saltado de atún, el guiso de zapallo y preparaciones a base de tarwi, una legumbre andina llena de proteínas y un sabor espectacular.
Otros optan por el kapchi de habas, con una textura cremosa y contundente que combina verduras cultivadas en todo el sur siendo su ingrediente principal las habas cocidas, tal como su nombre lo resalta. Cada bocado es un recordatorio de la riqueza agrícola de la región.
El dulce final pidiendo perdón y más postre
Un festín de esta magnitud no podría terminar sin los postres tradicionales que adornan las mesas cusqueñas. En esta etapa, las familias disfrutan del clásico arroz con leche y la mazamorra morada o de chancaca; el frío de la región también invita a preparar bebidas calientes como chocolate.



Pero lo que realmente hace única esta celebración son los dulces de horno locales: las empanadas dulces cusqueñas, los crujientes maicillos, los suspiros y el tradicional guiso de durazno (o compota). Acompañados de panes artesanales como el pan jurka, cierran con broche de oro esta experiencia culinaria sin igual.
Y tú, ¿Qué esperas para vivir esta experiencia? Cusco está listo para recibirte durante una de las celebraciones más especiales del año litúrgico.
